Silimarina: para qué sirve y qué dice la evidencia del cardo mariano
Para qué sirve la silimarina según los ensayos: baja ALT y AST en hígado graso, pero la revisión Cochrane no halló efecto sobre mortalidad en hepatitis ni alcohol.
La silimarina sirve, según lo que está medido, para bajar de forma modesta dos enzimas del hígado en personas con hígado graso. Eso es lo que muestran los ensayos: un movimiento de laboratorio, no una mejoría demostrada de la enfermedad. En hepatitis viral y en enfermedad hepática por alcohol, la revisión Cochrane con 13 ensayos y 915 pacientes no encontró efecto sobre la mortalidad ni sobre las complicaciones. Y hay una confusión previa que conviene deshacer: el cardo mariano es la planta, la silimarina es la mezcla de compuestos que se le extrae y que es lo que realmente se estudia.
La silimarina para qué sirve tiene una respuesta más estrecha que la de su etiqueta. Aparece en las estanterías como "protector hepático" o "detox del hígado", con dos mil años de uso tradicional detrás; lo que sigue es qué pasó cuando alguien se sentó a medirlo.
Lo esencial
- Cardo mariano es la planta (Silybum marianum); silimarina es el conjunto de flavonolignanos que se extrae de sus semillas.
- El componente mayoritario es la silibinina, también llamada silibina, acompañada de silicristina y silidianina.
- En hígado graso, un metanálisis de 8 ensayos y 587 pacientes encontró bajadas de ALT y AST, con heterogeneidad alta.
- Sobre la biopsia, que es lo que de verdad mide la enfermedad, los propios autores admiten que apenas hay conclusiones.
- La revisión Cochrane en hepatitis y alcohol: sin efecto sobre mortalidad (RR 0,78; IC 95 %: 0,53-1,15) ni complicaciones.
- Se tolera bien. LiverTox le asigna probabilidad E: causa improbable de daño hepático clínico.
Cardo mariano es la planta; silimarina es lo que se estudia
La distinción parece un detalle de etiqueta y no lo es. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de Estados Unidos (NCCIH) describe el cardo mariano como una planta alta de flores moradas grandes, originaria de Europa, y aclara que "el constituyente principal del extracto de cardo mariano es la silimarina, una mezcla de compuestos".
La ficha de LiverTox, la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud sobre daño hepático, lo desglosa un paso más: la planta contiene "múltiples flavanolignanos, conocidos colectivamente como silimarina, consistentes en gran medida en silibinina, silicristina y silidianina". Y da la presentación habitual del mercado: cápsulas o tabletas con 250 a 750 mg de silimarina extraída con etanol, dos o tres veces al día.
Por qué importa: una infusión de la planta y una cápsula de extracto estandarizado no entregan la misma cantidad de lo que se investigó. Es el mismo problema que ya vimos con la ashwagandha, donde los ensayos usan extractos concentrados y no la raíz molida. Cuando alguien pregunta si el cardo mariano funciona, la respuesta depende de qué tiene el frasco adentro.
Para qué sirve la silimarina: qué se midió y en quién
La evidencia se reparte en tres terrenos con resultados muy distintos, y mezclarlos es la fuente de casi toda la confusión comercial.
| Terreno | Qué se midió | Resultado |
|---|---|---|
| Hígado graso | Enzimas ALT y AST en sangre | Bajada modesta y significativa |
| Hígado graso | Cambios en la biopsia | Conclusiones escasas, declaradas como límite |
| Hepatitis B o C y alcohol | Mortalidad | Sin efecto significativo |
| Hepatitis B o C y alcohol | Complicaciones del hígado | Sin efecto significativo |
| Diabetes tipo 2 | Control de la glucemia | Señal en pocos estudios pequeños |
| "Depurar" o "limpiar" el hígado | No es un desenlace clínico medible | No se ha estudiado como tal |
La última fila es la más importante para quien llega desde un anuncio. "Depurar" no es algo que un ensayo pueda medir: no existe una escala de suciedad hepática. Lo que sí se mide son enzimas, biopsias, complicaciones y muertes, el mismo filtro de los remedios caseros para el hígado graso.
Hígado graso: ocho ensayos, dos enzimas que bajan y una biopsia que casi nadie miró
Este es el terreno donde la silimarina tiene su mejor resultado, y vale la pena leerlo completo, con los límites incluidos.
El metanálisis "The therapeutic effect of silymarin in the treatment of nonalcoholic fatty disease" (Zhong y colaboradores, Medicine, 2017) reunió 8 ensayos controlados aleatorizados con 587 pacientes. Frente al control, la silimarina bajó la ALT en 9,16 U/L (IC 95 %: −16,24 a −2,08) y la AST en 6,57 U/L (IC 95 %: −10,03 a −3,12). La heterogeneidad entre estudios fue alta: I² del 90 % para ALT y del 68 % para AST. Sobre los cambios histológicos, los autores escriben que las conclusiones apenas se alcanzaron, y lo listan como limitación junto con el número reducido de estudios incluidos.
Traducido: bajan dos marcadores de sangre unos pocos puntos, con una variabilidad entre ensayos tan grande que el promedio hay que tomarlo con cuidado. Y queda sin responder lo que importa clínicamente: si esa bajada se traduce en menos grasa, inflamación o fibrosis en el tejido. Para saberlo hace falta biopsia, y ahí es donde los autores levantan la mano.
Es la misma lección que dejó el colágeno hidrolizado: un marcador sustituto que mejora no equivale a la enfermedad que mejora.
Hepatitis y alcohol: la revisión que separó los ensayos buenos de los flojos
En el otro gran terreno el resultado es más incómodo, y viene de la revisión sistemática de referencia.
La revisión Cochrane de Rambaldi, Jacobs y Gluud (2007) analizó 13 ensayos aleatorizados con 915 pacientes con enfermedad hepática por alcohol o por hepatitis B o C. No encontró efecto significativo sobre la mortalidad (RR 0,78; IC 95 %: 0,53-1,15) ni sobre las complicaciones de la enfermedad hepática (RR 0,95; IC 95 %: 0,83-1,09), ni sobre la histología.
El detalle metodológico es el que da la lección. La mortalidad de causa hepática sí bajó al juntar todos los ensayos, pero dejó de ser significativa al quedarse solo con los de mejor calidad. Y la calidad general del conjunto era escasa: apenas el 23 % reportó ocultamiento adecuado de la asignación y el 46 % tenía doble ciego adecuado. Cuando un efecto desaparece justo al subir el listón metodológico, lo más probable es que el efecto fuera del ruido y no del tratamiento.
El NCCIH resume el estado del asunto sin adornos: los resultados de los ensayos clínicos de cardo mariano para enfermedades del hígado han sido contradictorios o demasiado limitados para sacar conclusiones, y dos estudios financiados por el propio centro —uno en hepatitis C y otro en esteatohepatitis no alcohólica— no mostraron beneficio. LiverTox coincide: los ensayos controlados en hepatitis C crónica e hígado graso encontraron poca o ninguna evidencia de beneficio.
Errores comunes con la silimarina
Tomarla como permiso para seguir bebiendo: es el error más caro del listado. La revisión Cochrane midió justamente a personas con enfermedad hepática por alcohol y no encontró efecto sobre la mortalidad ni sobre las complicaciones. Ningún extracto compensa la causa que sigue actuando.
Suponer que la infusión equivale a la cápsula: los ensayos usan extractos de 250 a 750 mg de silimarina. Un té de la planta no entrega esa cantidad, y el NCCIH advierte además que algunos productos contienen cantidades de silimarina sustancialmente distintas de las que declara la etiqueta, y que se ha encontrado contaminación con pesticidas o micotoxinas.
Esperar que "mueva" la digestión: la silimarina no es un laxante ni actúa sobre el tránsito intestinal. Sus efectos digestivos reportados van en la dirección contraria: distensión, náuseas y gases. Si el problema es el tránsito, lo que tiene datos es otra cosa, y lo revisamos en remedios caseros para el estreñimiento.
Sumarla a un tratamiento sin avisarle a nadie: el NCCIH pide de forma explícita hablar con el profesional de salud antes de usarla si se toma cualquier medicamento, porque hierbas y fármacos pueden interactuar de forma dañina. Es el mismo criterio que aplica a cualquier suplemento: aporta cuando hay un motivo medido, como explicamos con la vitamina D3.
Precauciones y cuándo consultar. El NCCIH señala que la silimarina por vía oral parece bien tolerada y que sus efectos secundarios más comunes son digestivos —distensión, náuseas y gases—, pero también que se sabe poco sobre su seguridad durante el embarazo y la lactancia y que quien toma medicamentos debe consultarlo antes. LiverTox le asigna la puntuación E: causa improbable de daño hepático clínicamente aparente. Nada de esto reemplaza el estudio de un hígado: si hay ictericia, dolor abdominal alto persistente, orina oscura o enzimas hepáticas alteradas en un examen, eso se evalúa con un profesional, no con un frasco.
Preguntas frecuentes
¿La silimarina y el cardo mariano son lo mismo?
No exactamente. El cardo mariano es la planta y la silimarina es la mezcla de flavonolignanos que se extrae de ella, con la silibinina como componente mayoritario. Los estudios se hacen con el extracto estandarizado, no con la planta entera, así que cuando una etiqueta dice "cardo mariano" sin especificar cuánta silimarina aporta, no hay forma de compararla con los ensayos.
¿Sirve para el hígado graso?
Lo que está medido es una bajada modesta de las enzimas ALT y AST en un metanálisis de 8 ensayos y 587 pacientes, con heterogeneidad alta entre estudios. Lo que no está demostrado es que eso mejore el tejido del hígado, porque los cambios en la biopsia casi no se estudiaron. Es una señal, no una conclusión.
¿Sirve para "desintoxicar" el hígado?
No es una pregunta que la evidencia pueda responder, porque "desintoxicar" no es un desenlace medible. Los ensayos miden enzimas, biopsias, complicaciones y mortalidad, y en los dos terrenos mejor estudiados el resultado va de modesto a nulo.
¿Es segura? ¿Puede dañar el hígado?
LiverTox indica que el cardo mariano no ha sido implicado en elevaciones de enzimas séricas ni en daño hepático agudo clínicamente aparente, y le asigna la puntuación E, la de causa improbable. Los efectos adversos reportados son leves y transitorios, sobre todo náuseas y diarrea. Aun así, quien toma medicamentos debe consultarlo antes por posibles interacciones.
¿Y para la diabetes?
El NCCIH menciona que un número pequeño de estudios en personas sugiere que los extractos de cardo mariano podrían ayudar a controlar el azúcar en sangre en diabetes tipo 2. Es una señal preliminar, en pocos estudios, y no cambia el manejo de la enfermedad.
La conclusión razonable no es que la silimarina sea humo, sino que su promesa comercial va varios pasos por delante de sus datos. Cuando el hígado es el motivo de consulta, lo que mueve el cuadro son las causas: alcohol, peso, medicamentos y virus. Las cifras de cada caso están en remedios caseros para el hígado graso y en remedios caseros para la gastritis.
Este contenido es informativo y no reemplaza el consejo de un profesional de la salud. Si tienes una condición médica o tomas medicamentos, consulta a tu médico. Reset Organic es una marca de alimentos con notificación sanitaria; sus productos no están destinados a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir enfermedades, y no contienen silimarina ni cardo mariano.
Nota: este contenido es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud. Si tienes síntomas persistentes, estás en tratamiento o embarazada, habla con tu médico.
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